Cómo Decidir Qué Va Primero
al Planificar:
Priorizar con Pareto y Otras Técnicas
Una de las mayores fuentes de estrés además de la cantidad de tareas por realizar, es la sensación de que siempre estás dejando algo importante sin hacer. Priorizar puede convertirse fácilmente en una lucha interna entre lo urgente, lo pendiente y lo que “deberías” estar haciendo.
Entonces tenemos que Después de aprender a organizar el tiempo sin estrés, mejorar la concentración sin agotarte, con la técnica de pomodoro y los bloques de tiempo, y has vaciado la mente para ordenar proyectos, llega el momento de tomar decisiones. No para hacerlo todo, sino para elegir con criterio y sin culpa que va primero.
Priorizar no significa renunciar a lo importante, sino darle un lugar adecuado en el momento indicado a cada actividad.
En este artículo veremos tres herramientas sencillas —el método ABCDE, el principio de Pareto y la regla de los dos minutos— aplicadas de forma flexible. No como normas estrictas, sino como apoyos para aligerar la carga mental y reducir la autoexigencia.
Porque no todo tiene la misma importancia, aunque a veces lo parezca.
Organizarse no es exigirse más, es tratarse mejor
Técnica ABCDE
Clasifica tus tareas diarias según su importancia:
A: Tareas críticas con consecuencias graves si no se hacen.
B: Importantes, pero con menos impacto a corto plazo.
C: Deseables, pero no esenciales.
D: Delegables.
E: Eliminables.
Ventajas:
Similar a la Matriz de Eisenhower, pero más rápida de implementar.
Te ayuda a filtrar tareas rápidamente.
Recomendación:
Dedica el 80% de tu tiempo a las tareas A y B.
Método Pareto (80/20)
Basado en el principio de Pareto, el 80% de tus resultados provienen del 20% de tus esfuerzos.
Identifica las tareas que generan más impacto y priorízalas.
Ventajas:
Aumenta la productividad al enfocarte en tareas de alto impacto.
Evita gastar tiempo en tareas con poco retorno o beneficios, según tus prioridades.
Recomendación:
Al planificar tu semana, pregúntate:
¿Qué actividades me acercan más a mis objetivos?
Técnica de los Dos Minutos
Si una tarea se puede completar en menos de dos minutos, hazla de inmediato en lugar de programarla.
Ventajas de esta técnica:
Reduce el número de tareas acumuladas.
Mantiene el flujo de trabajo sin interrupciones innecesarias.
Recomendación:
Úsala junto con la técnica GTD para tareas pequeñas.
Priorizar no es ser rígido, es saber a dónde enfocar tu energía, tu esfuerzo y sobre todo a qué dedicas tu tiempo. Hacer menos puede significar avanzar más.
Priorizar te ayuda a decidir qué va primero, pero mantenerlo presente en el día a día no siempre es fácil. Para sostener esas decisiones sin volver al caos, es fundamental poder verlas, revisarlas regularmente, y ajustar de ser necesario.
En el siguiente artículo veremos cómo visualizar la productividad y los progresos de nuestra planificación previa.
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